Capítulo 8.
Es una pena el caso de María Clara. El desarrollo de su personalidad ha estado supeditado, durante todo el relato, a la acción de individualidades más fuertes que ella, lo cual la sitúa en una situación de perenne vulnerabilidad e inseguridad. Es difícil adivinar cuáles son en realidad las intenciones del profesor, pero sí estoy convencido de que él, por su edad y madurez intelectual debería estar capacitado para percibir que María Clara necesita un tipo de ayuda académica y sicológica muy diferente a la que él ha estado ofreciéndole. Insisto en que no es un profesional de la enseñanza óptimamente capacitado.