Como primera medida, considera buscar orientación entre personas de tu confianza, ya sean amigos cercanos o familiares, para obtener perspectiva sobre la situación. Sin embargo, si esta aproximación inicial no resuelve el problema o si la situación es grave, es fundamental recurrir a personal especializado. Las instituciones educativas cuentan con profesionales capacitados específicamente para manejar este tipo de situaciones de forma adecuada, confidencial y efectiva. No intentes resolver todo por ti mismo; buscar ayuda profesional no significa perder el control, sino actuar con responsabilidad y criterio.
Para fomentar un ambiente universitario seguro y respetuoso, es esencial adoptar una postura activa y solidaria. Esto implica promover prácticas inclusivas que reconozcan y valoren la diversidad de todas las personas en el campus.
Es igualmente importante no permanecer en silencio cuando observes situaciones que puedan poner en riesgo el bienestar o la dignidad de otros. Intervenir de manera apropiada, ya sea ofreciendo apoyo directo a quien lo necesita o reportando la situación a las instancias correspondientes, contribuye significativamente a crear una cultura de cuidado colectivo donde todos nos sintamos seguros y respetados.