Considerar que es coherente que algunas personas tengan que “sacar la cara por otras” o demostrarle a los demás algo, es considerar que hay algo cualitativamente diferente en sus capacidades para que se puedan “validar” y por lo tanto reconocer. Sin embargo, somos iguales pero desiguales en la medida en que ninguna persona debe tener que demostrar nada puesto que todos estamos igual de dotados con la dignidiad y potencialidad humana, aún en la diferencia de condiciones físicas, económicas, sociales, etc. Creo que en el colegio impuse en algunos momentos barreras a algunas personas por prejuicios sobre su procedencia, sus familias, o su género, y creo que eso no debió ocurrir.