Juliana Reynales
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enero 25, 2026 a las 5:54 pm #336463
Juliana Reynales
Participante• ¿Qué debo hacer en caso de estar cerca de alguien que incurra en una conducta MAAD?
En primer lugar, es importante reconocer la conducta y no normalizarla, incluso cuando se presenta de manera “sutil” o justificada como una broma, exigencia académica o comentario sin mala intención. Si la situación lo permite, se puede intervenir de forma respetuosa, marcando límites y expresando que ese tipo de comportamientos no son adecuados. También es clave brindar apoyo a la persona afectada, escucharla sin juzgar y orientarla sobre las rutas institucionales disponibles para reportar o denunciar la situación. En casos más graves, lo más responsable es informar a las instancias correspondientes de la universidad para evitar que la conducta se repita.• ¿Cómo puedo cuidar a las otras personas y promover una sana convivencia en todos los escenarios de la Universidad?
Puedo contribuir promoviendo el respeto, la empatía y el diálogo en los distintos espacios universitarios, evitando reproducir estereotipos, prejuicios o comentarios que puedan resultar ofensivos o excluyentes. Además, es importante fomentar ambientes seguros donde las personas se sientan escuchadas y valoradas, intervenir como testigo activo frente a situaciones de maltrato y apoyar las iniciativas institucionales orientadas a la convivencia y el bienestar. Reconocer la diversidad y actuar con responsabilidad frente a los conflictos ayuda a construir una comunidad universitaria más justa y respetuosa.enero 25, 2026 a las 5:10 pm #336460Juliana Reynales
Participante1. Este comentario me hace pensar que, aunque puede venir de una intención positiva (impulsar liderazgo femenino o exigir más compromiso), también carga un estereotipo implícito. Se les asigna a las mujeres una responsabilidad adicional solo por su género, como si tuvieran que “representar” o demostrar algo más que los demás. Eso puede resultar injusto, porque refuerza la idea de que las mujeres deben esforzarse el doble para ser validadas o defendidas dentro de la carrera, en lugar de que el trato justo sea una responsabilidad colectiva.
2. Sí, creo que muchas personas hemos vivido situaciones así, incluso de forma sutil. A veces no es una prohibición directa, sino miradas, comentarios o actitudes que hacen sentir que “no perteneces” a cierto espacio por cómo te ves, cómo hablas, tu género, edad u origen. Eso termina afectando la confianza y el disfrute del lugar, y demuestra cómo los prejuicios pueden excluir sin necesidad de reglas explícitas
3. Probablemente sí. Aunque no siempre sea de manera consciente, es posible que en algún momento hayamos juzgado o limitado a alguien basándonos en ideas preconcebidas, como pensar que una persona no es capaz de algo por su apariencia, género o forma de ser. Reconocer esto no es fácil, pero es necesario, porque solo siendo conscientes de nuestros propios prejuicios podemos cuestionarlos y evitar seguir reproduciendo barreras para otras personas.
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