| Título |
3.2 ¿Te has sentido así? Un curso difícil |
| Contenido |
- ¿Qué sientes al observar esta situación? Al observar esta situación siento indignación y preocupación. Obligar sistemáticamente a una estudiante a pasar al tablero, por fuera de un criterio pedagógico claro y equitativo, transforma el aula en un espacio de control y exposición pública. Esa insistencia, revestida de “método”, funciona como presión y humillación: aumenta la ansiedad, erosiona la confianza y envía el mensaje de que el poder del profesor está por encima de los límites de la estudiante. También me inquieta el efecto en el resto del grupo: el silencio que produce la autoridad puede normalizar la conducta y dejar a la estudiante aislada, temerosa de represalias si pone un límite.
- ¿Te identificas con algo de lo que está ocurriendo? Me identifico con las sensaciones que esta escena puede detonar: la incomodidad de sentirse vigilada, el conflicto entre “cumplir” para evitar un castigo y defender la propia dignidad, y la duda de si lo que ocurre es un “estilo de enseñanza” o un trato desigual que cruza la línea del respeto. También me resuena la experiencia de grupos que, por miedo o costumbre, racionalizan estas prácticas como algo “normal”. Reconozco, además, cómo el discurso académico puede invisibilizar el daño con etiquetas como “participación” o “exigencia”, cuando en realidad hay un patrón dirigido y reiterado hacia la misma persona.
|