Cristian Alejandro Cortes García
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octubre 2, 2026 a las 12:40 pm #364677
Cristian Alejandro Cortes GarcíaParticipanteCreo que lo primero es hablar con la persona que está incurriendo en una conducta MAAD y señalarle lo que está ocurriendo. Tenemos muchas cosas tan normalizadas que, en ocasiones, podemos actuar sin reconocer el daño que estamos causando. Por eso, es importante no guardar silencio y hacer evidente que ese comportamiento puede estar afectando a otra persona. Si la conducta continúa, buscaría el apoyo de un consejero MAAD para saber cómo actuar y acompañar la situación. Al mismo tiempo, creo que una parte fundamental de cuidar a los demás es creerles y escucharlos cuando cuentan que algo los hizo sentir violentados o incómodos. A veces minimizamos lo ocurrido, hacemos bromas o decimos que “no es para tanto”, y esto puede hacer que la persona se cierre y no vuelva a hablar de lo que está viviendo. Por eso, cuidar también implica escuchar sin juzgar ni minimizar, y preguntar cómo podemos acompañar respetando siempre lo que la persona decida hacer.
septiembre 30, 2026 a las 12:17 pm #364425
Cristian Alejandro Cortes GarcíaParticipanteCreo que lo dicho por Sebastián reproduce y termina validando lo que dice el profesor. Esto es problemático porque ni siquiera se cuestiona la situación en la que quedan sus compañeras ni las ventajas que ellos tienen como hombres al no estar sometidos al mismo trato. La idea de que el profesor es más estricto con ellas “por su bien” termina justificando un trato desigual.
Afortunadamente, no recuerdo haber vivido personalmente una situación en la que no haya podido acceder o disfrutar de un lugar por prejuicios o estereotipos sobre mí. Sin embargo, sí he visto situaciones en las que esto ocurre. Por ejemplo, conozco un reconocido bar de Bogotá que nació como un espacio para la diversidad, pero que se reserva el derecho de admisión y excluye a personas que no se ven como ellos consideran que deberían verse de acuerdo con su orientación sexual. Por convicción personal, no entro a ese lugar. Finalmente, creo que es difícil afirmar que nunca he impuesto una barrera a alguien por un prejuicio o estereotipo. Muchas de estas ideas están tan normalizadas que podemos reproducirlas incluso sin ser plenamente conscientes de ello. Por eso, más que asumir que estamos libres de prejuicios, creo que es importante cuestionar nuestras propias formas de relacionarnos con los demás.
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