El comentario normaliza el abuso de poder y pone la carga sobre la mujer de “demostrar” su valor, algo que nunca debería ser necesario. He vivido esos espacios donde me he sentido menos por prejuicios que ni yo misma pedí cargar, y aunque intento no reproducirlos, sé que a veces pasan sin darnos cuenta porque la sociedad los ha vuelto invisibles.